En este episodio desenterramos el poder de algo que casi nunca reconocemos que nos importa: el estatus
📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/281-juegos-de-estatus-matones-santos-y-cracks/
Voy a empezar confesándote una cosa.
Y es que, en los primeros años de este podcast, miraba casi compulsivamente los datos, las descargas, los comentarios... y, sobre todo, los rankings. Tengo, de hecho, guardadas capturas de pantalla con kaizen situado en el top 50 de podcasts en España. Una locura que jamás hubiera imaginado cuando publiqué el primer capítulo.
El caso es que, en un momento dado, me empezó a importar menos mi posición... y más la de otros. Miraba quién estaba por encima, quién por debajo... Incluso tenía mis pequeñas rivalidades internas con gente que conozco, sin que ellos lo supieran. Recuerdo perfectamente la sensación de mirar la posición de alguien que me cae bien y que hace un trabajo estupendo y ver que había caído algunos puestos en el ranking respecto a mí... Y sentir cierto alivio. Esa es la confesión: como creo que todos, si somos sinceros, quiera o no, mi cerebro tiende a hacer comparaciones constantemente.
Pero es que es tan normal, que los alemanes tienen una palabra para la sensación de alegría, placer o satisfacción que podemos sentir ante la desgracia, el sufrimiento o el fracaso de otra persona: Schadenfreude. Obviamente no es algo de lo que estar orgullosos. Pero una parte importante de la vida es ser sinceros con nosotros mismos.
A mí me gusta pensar que desde entonces he madurado un poco más y aprendido algunas cosas sobre estos instintos. Entre otras, que no tiene demasiado sentido negar lo obvio: nos importa el sitio que ocupamos. Más que nada, porque estamos programados para que nos importe.